Nuestra parada

Ya se nos acaban nuestros días y la vuelta ya está empezando, para no tener demasiados kilometros y ya que conduzco yo sola, hemos parado en Lleida.

Una noche en el hotel Zenit. La verdad es que el hotel está muy bien ubicado, ya que nos ha permitido ir andando a todos lados.

 Visitamos la Seu Vella, la antigua catedral que data del siglo XIII y que otra vez aparece en escena una ciudadela.

Le rodea una ciudadela espectacular, para defender la catedral. Aunque ahora mismo no esté en uso y sólo acoja turistas, conserva pinturas originales y adornos de la época. Merece la pena también por las vistas, se puede ver toda Lleida.

Si venís no os perdáis el bar que hay a los pies de la catedral, muy chic y con una vista geniales.

Se terminan nuestros días de viaje y nos acercamos al mar. 

¿Siguiente parada?

Nos sentimos nómadas

Jaca – Huesca.

Hemos aprovechado este pueblo para callejear y empaparnos de su historia. 

De Jaca nos sorprendió la Ciudadela. Y para que sirvió en su época. Como está construído y sus habitantes, unos magníficos renos que no nos los esperábamos. 

Sin palabras nos dejaron.

Si venís no os la podéis perder.

Además de la Ciudadela, hemos podido visitar el casco histórico, callejeando por las calles adoquinadas y descubriendo monumentos, iglesias y torres.

Lo que más nos gusta es descubrir y aprovechar las oportunidades que se nos presentan y eso ha sido que casualmente nos hemos encontrado con la 49 edición del Festival Folklórico de los Pirineos. Grupos de baile de Rusia, India, Africa… mostrando por las calles del centro histórico, sus bailes y sus trajes típicos.

Hemos disfrutado de la oportunidad que se nos ha brindado, bailando como unas jacetanas más.

Así que hoy nos vamos de Jaca muy contentas, hacia nuestro próximo destino.

Olite 

Hemos dejado Zugarramurdi con la promesa de volver, no sabemos si pronto o no pero seguro que volvemos.

Volvimos hacia atrás y conduje por la misma carretera que a la ida, curvas, montañas, árboles y una temperatura de 17 grados. La conduje y la disfrute.

Nuestro siguiente destino es Olite, Navarra. Pueblo medieval. 

Aquí la temperatura ya es de 30 grados y no hay montañas.

Nos alojamos en un hotel a pie de la plaza del pueblo, casa restaurada y ambientada en la Edad Media. 

Si visitáis Olite no os podéis perder el Palacio Real, se puede visitar la ampliación del Palacio. Está pegado al Parador, junto a las ruinas de la capilla de San Jorge. Carlos III el noble lo construyó. 

Es precioso puesto que Carlos, aplicaba todo el dinero que tenía en la construcción de este palacio, copiaba lo que le gustaba de otros palacios.  

Torres espectaculares, incluso una hecha únicamente para niños. 

Nos ha gustado mucho visitar Olite, y sus adoquinadas calles, es un pueblo pequeño pero con un encanto medieval. 

Se pueden visitar unos pasadizos construídos debajo de la plaza, para pasar del Palacio de Olite al de Tafalla.

Realmente impresionante.

Otro día más en Zugarramurdi

Que placer levantarte y ver los paisajes verdes de Zugarramurdi.

Prados con vacas, ovejas y caballos pastando sin prisa. Como si no pasara nada a su alrededor, sólo moviendo sus colas y cabezas para espantar las moscas del lugar.

Sus calles son silenciosas y prácticamente solitarias, te invade su calma y te contagias sin querer, pasas de ir rápido a ir lento, a tener el tono alto a bajarlo, así hasta que poco a poco te haces a su manera de vivir.

Si te quedas quieto, oyes el silencio roto únicamente por los cencerros de las vacas o de algún caballo. O un lloro de algún niño que está haciendo turismo familiar y no quiere estar ahí o quiere ir al parque.

Nos hemos levantado temprano para desayunar y seguir con nuestros planes que tenemos establecidos para hoy. Íbamos a vivir una aventura, no sabíamos que nos depararía.

Como me oriento bastante mal y nunca entiendo de direcciones, necesito la ayuda inestimable del google maps, y de mi copiloto (mi hija Victoria).

Ahí que nos fuimos a San Sebastián, ya que estábamos tan cerca era un crimen no ir a visitar la Playa de la Concha, al menos eso es lo que todo el mundo nos decía. Yo no estaba muy convencida puesto que no me apetecía conducir mucho pero si estaba tan cerca, no podíamos dejar escapar esa oportunidad.

Uf! la ruta del google maps me llevaba por carreteras atravesando pueblos, llenos de curvas y sin arcén. Territorio francés que además de que no sepa interpretar las direcciones de las carreteras (recordad que soy muy mala orientándome), estaban las indicaciones en francés. Ahí pensé que importantes son los idiomas y una vez más pensé en mis hijas – hay que estudiar idiomas -.

Me sentía insegura conduciendo por esas carreteras, pensaba que el maps me la había jugado.

Pero todo el mundo iba rápido y además habían muchos coches, con lo cuál pensé, que era una ruta habitual y que no me había engañado el maps, aunque dudaba de ello, hasta que no estuviera delante de la Playa de la Concha no iba a estar tranquila.

Como nunca he conducido por la zona norte, desconocía que hay carreteras de peajes de pago único, una y otra vez. No paras de entrar y salir de peajes, se paga poco de 2.-€ más o menos hasta 5.-€. Me he convertido en una experta y ahora ya sé que aunque no te den el ticket de la autopista, no es necesario, sólo se paga.

Creeréis que es una tontería pero la primera vez que pasas y si no lo sabes, te asustas y piensas: ¿pero si no me han dado el ticket? ¿tengo que pagar todo el recorrido?, ¿Dónde están los trabajadores?, claro como los han sustituido por máquinas… sí, todo eso piensas. Yo al menos lo pensé.

Pruebas todas ellas, superadas.

Llegamos y valió la pena. Se abrió delante de nosotras un paisaje espectacular. Estábamos andando por calles normales, con fincas, negocios, y de repente ves el mar.

Mar Cantábrico, delante de nuestros ojos.

Bajamos a la arena y anduvimos por ella de un extremo a otro, disfrutando del agua. No tuvimos valor de bañarnos como si estuviéramos en nuestro mediterráneo puesto que estaba fría como un río.

Todo el mundo disfrutaba del poco sol que había puesto que estaba nublado, tumbados en la arena vestidos, con libros y descansando. Niños en el agua, entrando y saliendo por lo fría que estaba.

Risas y más risas.

Si estás allí no puedes irte sin comer en los restaurantes a pie del puerto, puestos pequeños y estrechos, con mesas y sillas de madera que parece que estemos en otra época. Hasta los camareros te sirven sin prisa, a pesar de estar llenos hasta la bandera. Comida de calidad (Ostras) a buen precio y mejores vistas, mar Cantábrico, montaña, fincas y playa… un batiburrillo de imágenes que merecieron la pena mi sufrimiento conduciendo por carreteras de los años 90.

Como no tuve bastante de carreteras desconocidas y aún queríamos más, decidimos sobre la marcha que nuestro destino siguiente fuera Urdax, hay un monasterio que es albergue para los peregrinos que realicen el camino de Santiago. Nuestra sorpresa fue el descubrimiento de una exposición de pintura y de escultura, magnífica.

Christine Etchevers, nos encantaron sus obras.

Tenemos que volver a Zugarramurdi, nos espera una terraza bajo la montaña y una cerveza bien fría mientras nos preparan la cena…

 

 

 

 

 

 

 

Navarra y sus brujas

Se coló la vaca.

Mi idea era hacer primero este título, pero se coló la vaca. Estaba tan entusiasmada con la vaca…

Si, estamos en Navarra. En concreto en Zugarramurdi.

Teníamos muchas ganas de ver otros paisajes, tener frío y conocer otras maneras de vivir. Y así ha sido.

Por la carretera ya vimos como iba cambiando el paisaje poco a poco, cada vez sin darte cuenta iba cambiando para tornarse verde y frondoso, árboles con grandes troncos y muchas ramas, verdes y verdes. La carretera se hacía oscura al paso de los árboles y parecía que estábamos en otro mundo.

Nos impresionó ya que hay que tener en cuenta que nosotras aún no habíamos disfrutado de estos parajes, eso y que somos muy impresionables (dedicado a mi Maite).

No concibo mi vida sin entusiasmarme o ilusionarme, así como aprender de las experiencias y aprovechar las oportunidades que se nos presenten.

Así que a ello, a vivir.

Zugarramurdi, tierra de brujas y hechiceras, encantamientos y supersticiones, siguen pensando que una rama de laurel en la puerta de las casas, espantará las tormentas y los malos pensamientos.

Hemos podido disfrutar de un museo de las brujas, dónde explican como comenzó la cacería de la inquisición y la plaga que se propagó por las casas, dónde vecinos se denunciaban unos a los otros y la inquisición torturaba y quemaba a los declarados culpables.

Impresionante sus cuevas y caminos de contrabandistas, te impregnas de la historia andando por sus sendas.

Para terminar en una gran cueva dónde además se filmó la película de Alex de la Iglesia, Las brujas de Zugarramurdi.

Otra cosa que nos gusta es observar las costumbres y analizarlas, que duda cabe que aunque las comparaciones son odiosas, no las puedes evitar, así que si comparamos el sur con el norte, no tienen nada que ver.

Las gentes de aquí son un poco suyas, quizá por el frío, ya que impide la vida social o  al menos eso creemos ya que es la vida social que nosotros hemos visto ha sido esa, de casa.

Hemos notado la diferencia y tratamos de acostumbrarnos, los vemos un poco desconfiados y bruscos, creo que cuando decimos que son del Norte, es que no nos equivocamos, son del Norte.

Pero estamos encantados, ya que respetan a la naturaleza y ya sólo por eso nos gustan.

Aquí dicen:

La Madre Naturaleza, nuestra Diosa. La Diosa Mari es un símbolo, una personificación de la tierra.

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Sueño cumplido


Siempre he querido tocar una vaca, pero no una vaca cualquiera.

Una vaca blanca y negra.

Pero que estuviera suelta y pastando, no encerrada y con máquinas, explotada y sufriendo. No queria eso.

He venido al norte pensando en mi oportunidad de ver vacas y poderlas tocar.

Hoy he podido.

Era blanca y negra, y en un prado suelta.

Ha venido directa a nosotras, pisando en firme y mirándonos. Lo tenía claro.

Sabia que habían mimos preparados para ella y los ha sabido aprovechar.

Ha sido un momento que me ha llenado de emoción y felicidad, ha sido tierno y divertido. En ese instante no habían problemas ni malos rollos, solo una sonrisa, una vaca y yo.

Mi hija que ha sido testigo y se he emocionado como yo, me ha hecho un reportaje fantástico.

Son listas y observadoras y les gustan los mimos, sienten. Por eso no como carne ni bebo leche.

Me siento bien, he tocado una vaca… por fin!!!!

Ya estamos en el hotel, hemos disfrutado de una calurosa y húmeda Zaragoza de una manera rápida, ya que es un punto de descanso para continuar con nuestro camino. Pero aún así hemos callejeado y conocido el famoso barrio de El Tubo.

Calles estrechas con aire antiguo y libre, me han recordado a nuestro emblemático barrio de El Carmen de Valencia. Se pueden disfrutar de bares típicos zaragozanos y que te sirven tapas típicas, acompañadas de un buen vino o con una cerveza bien fría.

Tiempo atrás ya habíamos visitado Zaragoza y sólo conocíamos La Pilarica, Basílica de Nuestra Señora del Pilar, que fuimos a comprar la medida de la Virgen para Andrea, mi otra hija y para su coche.

Hoy hemos vuelto sobre nuestros pasos y la hemos visto de nuevo, si paseas por la plaza puedes alargar el paseo y llegas hasta un inmenso Río Ebro, espectacular y gigantesco, aunque hoy casi no lleva agua, padece y se le nota la sequía.

Iglesias, bodas, jotas y tapeo, han formado parte de nuestra visita, así como unas ruinas romanas a los pies de un César Augusto y acompañando a César está Victima, polémico monumento de Clavo, que homenajea a las mujeres que sufren violencia machista.

Así que con todo lo visto y experimentado damos por cerrado nuestro primer día de vacaciones con una buen helado (aunque italiano) y una buena ducha.

Nuestra siguiente parada nos hace mucha ilusión ya que las historias que la envuelven, son mágicas.

 

 

Estoy de vaciones

Que título más simple tiene mi primera entrada, pero es que es así.

Estoy de vacaciones.

Cuando estás de vacaciones, te encuentras en un estado de casi perfección, una sensación de darte todo igual, de descanso.

Y sólo por sentir esas sensaciones ya se merece tener un título en un blog.

Y ¿qué hacer en vacaciones?, viajar es una opción y yo la elegí.

Aquí en Zaragoza, primer punto de partida de 9 días de mi vida, con mi hija de 15 años.

 

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Camino a Zaragoza

 

 

 

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